INSTALACIÓN «WE ARE A CYBORG»

El proyecto surge del deseo de hacer una pieza de Arte que involucre al espectador, una pieza que afecte y sea afectada por el mundo real desde una dimensión digital. Una obra híbrida entre humano y tecnología en un contexto social e histórico en donde la Inteligencia Artificial y la Robótica cada vez más presentes en nuestras vidas, están llevándonos a una lectura futurista ligada al Transhumanismo.

En el proceso de creación y desarrollo intervienen diferentes colaboradores; Jaime es un operario de la construcción, Tolo un especialista en electrónica y Carles un artista que ahora se dedica al Activismo Cultural.

En un principio con la colaboración de Jaime y de Tolo se consigue crear una pieza interactiva que a raíz de contactar con Carles da un giro hacia una instalación y las lecturas y referentes sobre arte relacional y comunitario.

La obra inicial se transforma de lo individual a lo colectivo para que haya una repercusión social fuera del ámbito privado. Las ideas de Carles como Activista Cultural ayudan a que la obra sea algo más íntimo, más sensible y que nos lleve a una experiencia inmersiva colectiva, de manera que el visitante sea co-creador de la obra y no solo intervenga lo humano sino que lo no humano o tecnológico afecte de igual modo..

Las lecturas varias sobre el Transhumanismo como el libro escrito por Antonio Diéguez o el Manifiesto para Cyborgs de Donna Haraway o la exposición sobre Datificación y sobretodo “Somatizar los datos” hacen que crezca el interés por investigar sobre el momento humano ontológicamente hablando en el cual nos encontramos, todas los conceptos vistos en la asignatura hacen que se cree esta instalación con la intención de ser vivida, habitada y no solo durante el proceso de ejecución sino también en el marco de su puesta en funcionamiento, se comparten los conceptos de sistema de red, pruebas y errores, actantes, agenciamiento, punto de fuga, intersticio y arte como lugar.

La instalación en principio la componen 4 piezas, tres de la cuales son unas cajas colgadas de la pared o apoyadas que sugieren diferentes organismos híbridos entre humano y tecnológico, donde se intuyen órganos que laten, respiran o piensan pero de los cuales salen de manera muy visible los cables y procesadores que los hacen poner en movimiento pero los cuales necesitan al espectador para activarse, dependiendo también del número y recorrido de los participantes, al mismo tiempo las diferentes piezas creadas también se afectan entre ellas.

La obra final es una instalación sonora y visual donde se produce una cocreación en las que las visuales y el sonido cambian constantemente dependiendo de los recorridos y activaciones que se produzcan en la sala, de manera que la obra es algo activo y cofuncional.

Todo ello nos lleva a una vivencia, nos permite habitar la obra y al mismo tiempo metafóricamente nos sitúa en un punto que nos lleva a reflexionar sobre nuestra manera de “estar en el mundo”, donde lo que importa y lo que realmente existe no son individualidades aisladas sino lo que se crea es siempre una realidad colectiva, en una especie de red de nodos, donde cada punto forma parte de una cadena de montaje, y en la que tanto lo humano como lo no humano o tecnológico son partes y nodos de la red, recordando a sociólogos como Bruno Latour o Gilbert Simondon y conceptos como Actor- Red o la Individuación.

La instalación se ha presentado en un espacio privado y donde se ha invitado a un colectivo de jóvenes que representa a la Generación Z, generación que ha crecido prácticamente como nativos digitales y tras sentir y vivir la obra, el título que creo que merece esta instalación finalmente es “We are a cyborg”

We are a Cyborg”

¿Qué significa cyborg? En el manifiesto para Cyborgs de Donna Haraway se presenta al cyborg como un código de posibilidad, de manera que un cuerpo cyborg no es inocente, no nació en un jardín, no busca una identidad unitaria y por tanto genera dualismos antagónico sin fin , se toma en serio la ironía. La máquina no es una cosa que deba ser animada, trabajada y dominada, pues la máquina somos nosotros y nuestro procesos, un aspecto de nuestra reencarnación. La imaginaria del cyborg se presenta como una salida del laberinto de dualismos en el que hemos explicado nuestros cuerpos y nuestras identidades culturales.

El cyborg es una especie de yo personal, posmoderno y colectivo, desmontado y vuelto a montar, algo a codificar indefinidamente.

Es una manera de manifestar lo que ya sabemos pero de lo que no nos hemos hecho conscientes; nuestra identidad siempre está en construcción, formada por el resto de miradas del ámbito social, influidas por interpretaciones y reflejos que modifican nuestra imagen. La ventaja de estos tiempos es que la máquina ahora permite hacerlo más visible, por tanto se ha trabajado sobre este tema en muchos proyectos de investigación, arte, ciencia y tecnología como por ejemplo en las Jornadas de Datificación que tuvieron lugar en la Casa Encendida..

Haraway lo que propone es que desde este marco cyborg y de nuevos posibles se pueden replantear los actuales sistemas de representación cultural; las instituciones, los protocolos de comportamiento, la construcción de géneros, el sistema de clases, el concepto de valor, todo ello nos permite y representa un nuevo punto de fuga para salir del laberinto.

La instalación “We are a cyborg” que se ha proyectado es un habitar el mundo desde este nuevo lugar, construyendo modos de existencia o modelos de acción dentro de los que hay ahora, la obra se presenta como un intersticio social, una duración por experimentar con la elaboración colectiva del sentido.

El arte como lugar de producción de una sociabilidad específica, es un instersticio social como lo llama Karl Marx, es como una comunidad de intercambio de escape del cuadro económico capitalista, se define como duración cuyo ritmo se contrapone al que impone la vida cotidiana, queriendo problematizar la esfera relacional actual.

Es una exposición con valor simbólico, propone una mirada al mundo diferente, donde la relación humano-no humano se refleja en un estado de encuentro donde se intuye una esencia humana trans-individual, hecha de lazos que unen y crean nuevas individualidades constantemente. La obra vivida es modelo de un mundo viable desde la intersubjetividad en el marco de la teoría relacionista, donde no es solo el concepto de campo que define Bourdieu sino que se convierte en la esencia de la práctica existencial y artística.

Si el proyecto acaba en un espacio público se intuye un agenciamiento según Guilles Deleuze donde la unidad es el co-funcionamiento, compartir el imaginario artístico y que luego cada uno lo despliegue desde su capacidad intencional, dentro de un pensamiento crítico y diferencial, ello puede crear una producción de la diferencia que sea mediadora o posibilitadora.

El lugar a exponerse representaría como dice Lippard, “cultura”, un posible emplazamiento social con contenido humano. Se puede presentar en un colectivo que se define por superar la tradicional endogamia por ejemplo artística, no buscando solo visibilidad estricta, sino creación de plataformas de desarrollo, interpretación o crítica. En un sistema de red donde cada nodo o punto de contacto se esparce por el espacio sin origen ni extremos, pero la parte individual no desaparece pero adopta nuevas formas, lo nuevo se forma a partir de pruebas y errores resultado de la combinación de conocimientos personales, trayectoria o contextos donde la subjetividad es para sumar.

Hasta el momento, el resultado de la experiencia de compartir la instalación con el colectivo de jóvenes que representa a la Generación Z, realmente ha sido sentida, se ha generado la obra en colaboración, el artista ha sido un experimentador y un co-productor con todos, sin ellos y sus afectaciones la obra no puede acontecer..y no solo con conexiones humanas sino también con no humanas representadas por la tecnología que interactuaba, creando entre todos una vivencia diferente que se ha interiorizado, el sujeto en si ha desaparecido para pertenecer a algo más grande, el sonido envuelve a todos uniformemente, el resultado es co-funcional e íntimo.

Sin embargo, la Generación Z es una generación acostumbrada a lo digital y la experiencia es cierto que les gustó, paseaban e interactuaban con las piezas y el ambiente oscuro y el sonido que se creaba envolvía el espacio haciéndolo íntimo, de alguna manera hubo algo de sorpresa o sino extrañeza.. y habitaron el espacio compartiendo comentarios, haciendo pruebas e incluso conectaban sus móviles para ver como reaccionaban los gráficos, aunque no se hasta que punto hubo algún tipo de reflexión más allá de la propia experiencia digital, de todas maneras seguimos con la ilusión de presentar la instalación en otros «lugares» y gracias a los compañeros de la UOC que me han sugerido algunas obras relacionadas de artistas como Rafael Lozano-Hemmer o Anaisa Franco que comparten conceptos y estéticas parecidas al proyecto me dan ganas de seguir, porque algo hay que decir y visibilizar aún,..

Tanto a Carles como a mi nos gustó mucho la película “Bailando en la oscuridad” de Lars Von Trier y la música de Björk, por eso se han incorporado sonidos artificiales de máquinas que me parecen muy interesante como el de la respiración artificial… de manera que la percepción sonora sea un concierto también interactivo con el movimiento y la afectación de los visitantes.

El concepto de Transhumanismo tras leer el libro de Antonio Diéguez, filósofo, resuena mucho en mi cabeza, la idea o no idea, sino realidad de una humanidad fundida con la máquina, estamos en una realidad física y digital en la que ya somos cyborgs que utilizamos prótesis internas (marcapasos, lentillas) y externos (móviles, tarjetas de crédito) e incluso algunas conectadas al sistema nervioso directamente hasta el punto que podemos afirmar que el ser humano es el más importante bioartefacto creado por el ser humano, ya no puede vivir sin sus múltiples prótesis tecnológicas y sin la sobrenaturaleza en la que habita, un mundo transformado en el que Ortega y Gasset asume que la técnica definitivamente es lo que nos hace humanos, porque el hombre es la única especie que no solo quiere estar en el mundo sino que lo que quiere es “estar bien en él” para ello lo transforma y para ello también debe transformarse y volverse tecnológico, con lo cual siempre está por hacer, el hombre es proyecto…

Todo esto al final para lo que me sirve es para darnos cuenta que el camino sin remedio es el mejoramiento humano y la antropotécnica y en que tenemos que poner la atención en su potencial de transformación para que nunca nos aleje de nuestro proyecto vital, sin embargo ahora mismo podemos hablar de la vida líquida que llevamos, basada en deseos, todo es desechable, ¡ojo pues con no perdernos de vista!…

Bibliografia consultada:

Lecturas:

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https://www.lacasaencendida.es/escenicas/somatizar-datos-alejandra-lopez-gabrielidis-mar-medina

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https://es.wikipedia.org/wiki/Manifiesto_c%C3%ADborg

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-Diéguez Antonio.(2017)Transhumanismo. Barcelona. Herder editorial.



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