LA CONSCIENCIA DEL ARTE-LA JARDINERIA

EL NACIMIENTO DEL JARDÍN COMO OBRA DE ARTE. En un principio la tierra era un paraíso con un clima bueno y el hombre en armonía con la naturaleza, pero en cuanto se producen los cambios climáticos históricos, el hombre tiene la necesidad de sobrevivir y ello lo aleja del paraíso y nace la visión de la naturaleza como algo sobrenatural en contraposición al materialismo por la supervivencia. El hombre paleolítico empieza a observar la belleza de la Naturaleza y como algo sagrado utilizará más adelante las flores como parte de la adoración espiritual.

Podemos pensar que empezó a delimitar zonas para cultivar flores y así protegerlas, en el momento que se hizo sedentario.
El Jardín debe ser limitado y diferenciado del entorno.

Hacia el Neolítico y hacia las culturas sedentarias que se desarrollan en Mesopotamia se empieza a atender a la geometría de la Naturaleza y con el desarrollo de la astrología, se tiende a geometrizar los espíritus y ello se deja ver en los trazados según cruces y líneas, con los canales de agua y el nacimiento al mismo tiempo de la Arquitectura.
Que no sólo viene de los jardines sumerios sino también egipcios, los jardines seguían las reglas de la repetición y de la simetría.

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Gracias a las conquistas de los persas se perpetúa el jardín sumerio hasta la civilización árabe. El Imperio Babilónico introdujo la 3ª dimensión con el agua en vertical, con el jardín escalonado y toda esta cultura del jardín llegó al Mediterráneo Oriental y encontró una buena acogida y las galeras no tardarán en hacerlo llegar a Occidente. Toda esta influencia de egipcios, cretenses, tinsenios, etruscos, tartesos, fenicios, se convierte en la base de la que será la gloriosa y fuerte Civilización Occidental.

Así aparece el Jardín Latino, el jardín del Mare Nostrum, por su generosidad del espíritu y de las gentes que nos agrupamos y aceptamos la lengua latina con acento de añoranza del Paraíso.

Y con la posterior Occidentalización conseguimos unir la idea oriental del oasis geometrizado con la abundancia vegetativa del norte.

Y llegamos a la humanización del jardín en el siglo II d.C.

escultura

Es el hombre el que consigue unir en él, lo existencialista y lo idealista y lo refleja en el Jardín Latino, con las estatuas de mármol y bronce, que irán desapareciendo durante la cristiandad hacia la cruz de sendas y la fuente de agua, símbolo de lo divino y así llegamos al Renacimiento, pasando por la barbárie nórdica o el florecimiento árabe, sin dejar de lado la rosa y el aroma del tomillo y la mejorana, en una geometría armónica, humanizada, poética y cordialmente latina.

Y como he dicho llega el Renacimiento con un equilibrio divino que durará hasta el Barroco abusivo y forzado (no ocurre igual en escultura ni en arquitectura), en jardinería se introduce la materia paleolítica pero no como contraposición al trazado ordenador, sino como una manera de retorcerlo, de expresión natural, juntando al hombre geómetra y al hombre visceral.
En Francia esta tendencia se va a glorificar aún más con el jardinero y artista Notre, pero una corriente más radical y fría va a geometrizar el jardín en exceso y en contraposición a ésta crriente surgirá la revolución paisajista de los ingleses.

Y aquí estamos llegamos al espíritu del Jardinero que no va a disociar la línea geométrica de la vida vegetal que en ella palpita. Ha de ser Unidad.
Así el Jardín Latino no morirá sino que nuevas divinas abstracciones en trazado de figuras de geometría, en el aire, en la luz y en la vida. Todo le convendrá al jardinero latino.

Jardines de Pedralbes



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